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Ni bromas pasajeras ni cuestiones de juego: El acoso escolar o bullying es una falta grave por las consecuencias e
En comparación con México, donde los esfuerzos aún son incipientes, Rebollo Munguía señaló que desde hace más de 30 años, en países avanzados como Alemania, Estados Unidos, Inglaterra o Francia rigen leyes que protegen a los menores del hostigamiento.
Mediante un comunicado el especialista en Derecho sostuvo que estas conductas no pueden considerarse un juego de niños, bromas o riñas “normales” entre compañeros, pues dan pauta a conceptos estipulados en la legislación penal, que dañan tanto a las víctimas como a la sociedad; entre ellas, el homicidio, la comisión de lesiones y la ayuda o inducción al suicidio, con las agravantes de alevosía y ventaja.
Advirtió que el bullying representa un problema de salud y seguridad pública nacional, al presentarse en muchas escuelas del país pues incluso en ciertos casos, ejemplificó, las víctimas fallecen por los golpes que les propinan o se quitan la vida al no recibir atención inmediata como recién sucedió en Tamaulipas con un menor que fue azotado contra el suelo.
Y es que muchas veces los afectados prefieren sufrir o morir, antes que pedir ayuda. Ante lo cual, por su omisión, las personas que de alguna u otra forma son parte de esta violencia también delinquen, apuntó el académico de la licenciatura y el posgrado en Derecho.
Derivado de lo cual expuso que tanto víctimas como agresores requieren atención profesional, así como los individuos que, en conjunto, integran el “polígono del bullying”: testigos, instigadores de las agresiones y cómplices.
Expuso que el bullying abarca toda conducta, por acción u omisión, siempre dolosa; por lo general colectiva, caracterizada por la imposición de poder real o no. Está dirigida a una persona que, por sus características, es diferente al grupo escolar al que pertenece, y es manifestada por violencia verbal, física, psicológica o moral.
Apunto que el hostigamiento es progresivo. Comienza con una “simple broma”, después se dan empujones y golpes, hasta provocar lesiones. La intimidación y victimización entre pares puede causar la muerte u orillar a la víctima a suicidarse, enfatizó el experto, quien imparte las materias de Criminología, Derecho internacional y Menores infractores, entre otras.
“Las autoridades no comprenden que estos actos violentos, intencionales y dañinos tienen grandes repercusiones, tanto en víctimas como agresores. El fenómeno debe estudiarse de manera multidisciplinaria, con la participación de profesores, psicólogos, trabajadores sociales, abogados, sociólogos y filósofos, entre otros profesionales”, apuntó.
El experto urgió incorporar mecanismos legales para su detección y prevención, que constituyen las mejores herramientas para erradicar estas conductas. Si somos testigos y no somos capaces de reaccionar y evitarlas, nos convertimos en cómplices.
