
STAFF / Abril Reséndiz – @Abril_Yousa
La creación de un cocodrilario en Lázaro Cárdenas busca atender los constantes avistamientos de estos reptiles en zonas urbanas, playas y carreteras, además de reducir los riesgos para la población mediante su captura y reubicación, informó Alejandro Méndez, secretario de Medio Ambiente de Michoacán.
Durante la firma de un convenio con la Fundación para el Desarrollo Sustentable y el Cambio Climático, encabezada por Omar Guadarrama Cedillo, el funcionario explicó que el proyecto se desarrollará en el Área Natural Protegida El Manglito, donde se contempla destinar aproximadamente tres hectáreas para las instalaciones.
Méndez señaló que el crecimiento de las zonas urbanas ha reducido el espacio de los cocodrilos y provocado que algunos ejemplares jóvenes sean desplazados hacia áreas turísticas y habitadas.

“La población de cocodrilos ha ido en aumento, pero los machos jóvenes son desplazados usualmente hacia las zonas turísticas”, explicó.
El secretario aclaró que el proyecto no contempla sacrificar a los animales, sino retirarlos de los lugares donde puedan representar un riesgo y confinarlos en un espacio adecuado. También indicó que será necesario realizar censos y monitoreos para conocer la cantidad de ejemplares y establecer las condiciones de su manejo.
Otro punto que deberá atenderse es la presencia de cocodrilos de Morelet, especie que, de acuerdo con Méndez, no corresponde a la distribución natural de la costa michoacana. El funcionario mencionó que anteriormente Profepa capturó dos ejemplares juveniles y que su manejo deberá revisarse con Semarnat y las autoridades ambientales.
Por su parte, Omar Guadarrama Cedillo explicó que el proyecto tendrá una función educativa y turística, además de contemplar un espacio para atender temporalmente a animales que necesiten cuidados.

“Ese espacio va a permitir que turistas, pero también la gente de Lázaro Cárdenas y la gente de Michoacán cuente con un espacio donde pueda encontrarse con estas especies”, comentó.
El cocodrilario aprovechará infraestructura existente, como una torre de avistamiento, y contará con áreas de exhibición y resguardo. Aunque todavía no hay una fecha definitiva de apertura ni una capacidad establecida, Méndez estimó que podría comenzar a funcionar entre seis meses y un año después de contar con el proyecto y los permisos. Además, adelantó que se analiza cobrar una entrada simbólica de entre 20 y 30 pesos.
