
STAFF/Marina Alejandra Martínez
La renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) no es suficiente para esclarecer los señalamientos de presunta corrupción en su contra, afirmó el dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Guillermo Valencia Reyes, quien consideró que el caso evidencia la existencia de un “árbitro vendido”.
El líder priista sostuvo que Taddei debería estar en la cárcel y advirtió que el próximo proceso electoral se desarrollará en condiciones de inequidad, al considerar que los partidos de oposición enfrentarán al gobierno oficialista, a sus presuntos aliados del crimen organizado y a autoridades electorales que, desde su perspectiva, favorecerían al oficialismo.
Durante su conferencia de prensa semanal, Valencia Reyes señaló que la situación del órgano electoral nacional refleja, a su juicio, condiciones similares a las que denuncia en Michoacán.

“Es un acto que demuestra que las condiciones que vivimos en el estado con el órgano electoral vendido están igual a nivel nacional. Es un órgano vendido y corrompido. Lo que se ventiló es el caso de la presidenta, pero no es el único, y es una muestra clara de los excesos de que estos señores todo lo que tocan lo echan a perder, sea un órgano autónomo y ciudadano como fue el IFE en su momento. Pues ahora está echado a perder, contaminado”, afirmó.
El dirigente del PRI consideró que estos señalamientos profundizan la inequidad en la contienda y configuran un escenario de anormalidad democrática, en el que el próximo proceso electoral será distinto de los anteriores.
“Para nosotros son un árbitro vendido tanto el Instituto Electoral de Michoacán como el Instituto Nacional Electoral”, remarcó.
Valencia Reyes también advirtió que el caso Taddei podría debilitar la confianza ciudadana en las instituciones electorales y provocar una menor participación en las urnas.
Por ello, insistió en que la salida de la consejera presidenta no resuelve por sí sola los cuestionamientos sobre el funcionamiento y la credibilidad de los organismos electorales.
