
STAFF/ Marina Alejandra Martínez
El Congreso de Michoacán figura como el segundo más caro del país, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), solo superado por el de la Ciudad de México.
El reporte sobre el ejercicio presupuestal de los congresos estatales en 2024 coloca en primer sitio a la capital del país con 2 mil 44 millones de pesos, seguida por Michoacán con mil 324.5 millones.

En la lista continúan Jalisco con 922 millones de pesos, Baja California con 769.3 millones y Oaxaca con 729.3 millones, completando los primeros cinco lugares en gasto legislativo.
En el extremo opuesto, el INEGI identifica a Puebla como el congreso más austero, con 115.1 millones de pesos, seguido de Colima con 120.7 millones, Yucatán con 173.8 millones, Campeche con 206.5 millones y Coahuila con 239.7 millones.
A pesar de este posicionamiento, el Congreso michoacano ha externado fuertes quejas tras la aprobación del Plan B de la Reforma Electoral, que contempla la disminución de presupuestos.
Legisladores han sostenido que los recursos serían insuficientes, incluso para cubrir sus propias remuneraciones, una postura que contrasta con el nivel de gasto que mantiene la entidad.
