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La policía británica detuvo este jueves a Andrew Mountbatten-Windsor, conocido anteriormente como el príncipe Andrés, por su presunta implicación en un caso de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, tras las acusaciones de haber compartido información confidencial con Jeffrey Epstein cuando fungía como enviado comercial del Reino Unido.
De acuerdo con un comunicado de la policía de Thames Valley, un hombre de aproximadamente 60 años fue arrestado en el condado de Norfolk, además de que se realizaron cateos en inmuebles ubicados en Berkshire y Norfolk. Aunque las autoridades no revelaron la identidad del detenido, los detalles coinciden con el perfil del expríncipe.
La detención representa un nuevo y severo golpe para la monarquía británica, que desde hace décadas enfrenta diversos escándalos, y profundiza la crisis institucional del Palacio de Buckingham, particularmente por los vínculos de Mountbatten-Windsor con Epstein y las acusaciones de abuso sexual en su contra.

En un comunicado, el rey Carlos III confirmó la detención de su hermano y aseguró que respalda plenamente el proceso legal. “La ley debe seguir su curso”, afirmó, al reiterar su apoyo a una investigación completa, justa y transparente.
Los señalamientos en contra del expríncipe se intensificaron luego de la publicación, el pasado 30 de enero, de una serie de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en los que se incluyen correos electrónicos que sugieren que Mountbatten-Windsor habría compartido informes oficiales relacionados con sus actividades diplomáticas en el sur de Asia en 2010.
Cabe recordar que en 2022, Virginia Roberts Giuffre, una de las principales víctimas de Epstein, interpuso una demanda civil contra el expríncipe, al acusarlo de haber abusado sexualmente de ella cuando tenía 17 años. El caso fue resuelto mediante un acuerdo económico cuya cifra no fue revelada, sin que Mountbatten-Windsor admitiera responsabilidad alguna.
Desde entonces, el expríncipe fue despojado de sus títulos reales y retirado de sus funciones públicas, además de abandonar su residencia oficial.
Las investigaciones también se han extendido a otros miembros de la élite británica presuntamente vinculados con Epstein, en lo que se perfila como una de las mayores crisis para la familia real en las últimas décadas.
