
STAFF/Marina Alejandra Martínez
Para portar el uniforme de la Guardia Civil Michoacán no siempre se necesita cumplir 18 años, dominar armas o tener apariencia intimidante. A veces basta con tener dos años de edad, abundante pelaje y una vocación natural por la ternura.
Ese es el caso de Misha, una perrita que se ha convertido en un elemento destacado de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Este viejo pastor inglés forma parte del agrupamiento K9, donde ha ganado notoriedad no por su perfil de ataque, sino por su función como elemento de proximidad social, mostrando el lado más humano —y peludo— de los cuerpos policiales.

Misha participa activamente en eventos públicos de la institución, donde no solo promueve la labor de la SSP, sino que también convive con menores de edad y anima a jóvenes a integrarse a la corporación, reforzando la cercanía entre policía y ciudadanía.
Acompañada por el elemento Jesús Villa, quien detalla que la perrita es uno de los 26 ejemplares caninos de la Guardia Civil, aunque subraya que es única por su carácter dócil y su misión enfocada al contacto social.
Orgulloso de su compañera, Villa destaca que Misha disfruta enormemente la convivencia con niñas y niños, demostrando que dentro de la SSP se puede ser un elemento destacado sin perder la calidez.
“Ella disfruta mucho de la compañía de la sociedad, de los niños y de demostrar el entrenamiento que recibe en el cuartel Valladolid”, manifestó.
Alegre, peculiar y entrañable, Misha confirma que las corporaciones policiales también saben sonreír.
En su historial no hay faltas ni sanciones, y mucho menos mordidas indebidas, las únicas que da son de cariño y confianza ciudadana.
