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Las Dos Caras De La Manifestación De La Gen Z En Morelia, Luz Y Oscuridad

STAFF/Elly Castillo-@ellycastillo/J. Alberto Infante-@JALRAIN1

Ensombrerados, vestidos en su mayoría de blanco, llevando consigo fotos de Carlos Manzo, banderas nacionales pero también del manga de One Piece, esa bandera pirata con una calaca que identifica a la llamada ‘Generación Z’, lo cierto es que en la marcha del llamado 15-N en Morelia, no sólo había jóvenes, también se hicieron presentes niños, amas de casa y muchos adultos mayores.

Fueron alrededor de 3 mil morelian@s quienes este sábado replicaron la convocatoria nacional y salieron a manifestarse, partiendo alrededor de las 11 de la mañana, saliendo de la plaza Morelos para enfilarse por Acueducto hasta llegar a la Avenida Madero, hasta parar en Palacio de Gobierno que lucía blindado tanto por vallas, murallas metálicas y un cuerpo de granaderos.

Muchas consignas, contra todos los partidos políticos «¡fuera todos fuera todos!» Era una de las más pronunciadas, pero también a las figuras de gobierno, las autoridades estatales y federales, con el nombre de Claudia Sheinbaum como uno de los más vilipendiados, así como al sistema en general ,«¡queremos paz!» Coreaban otros.

Pocos políticos se vieron en el lugar. Salvador López Orduña, expresidente municipal panista uno de los cuantos. Mención especial para el activista y excandidato priista a la alcaldía, René Valencia, quien fue abucheado al tomar el micrófono.

No había una organización formal como tal. La figura del alcalde uruapense asesinado era no sólo protagonista, sino aglutinador del enojo colectivo: desde el «¡A Manzo lo mataron!» hasta la reproducción de su canción «Ilusión ’98» estivieron presentes de principio a fin, con gente que incluso vino de Apatzingán y Uruapan para sumarse al clamor.

Pero el lamento por Carlos Alberto Manzo Rodríguez no era el único, también ahí presentes estaban el empresario limonero, Bernardo Bravo así como Homero Gómez defensor de la mariposa monarca, entre otros nombres de desaparecidos y asesinados, de más michoacanos que han alzado la voz y han sido silenciados.

Entonces los marchantes llegaron al Centro Histórico ya siendo recibidos por los repiques de la Cátedral al medio día, de manera tranquila, algunos hasta bailando «el son de Carlos Manzo», todo parecería que iba concluir en calma y sin incidentes.

Pero, una marcha en Morelia parece que no puede acabar sin tener signos de violencia. Un grupo reducido de jóvenes, vestidos de negro pero sin encapucharse, comenzaron a gritar consignas en contra de los granaderos que estaban presentes, e intentaron realizar unas pintas en el suelo lo que provocó un leve enfrentamiento ideológico entre ese grupo contra adultos que estaban en la marcha, quienes les gritaban cual regaño paternal «¡no venimos a esto, píntate la cara mejor!» a lo cual por respuesta un «esta no es su marcha, es nuestra».

El altercado no paso a mayores, pero fue la antesala de lo que vendría después, pues los mismos chavos, casi al término, juntaron un grupo más grande, y se fueron directamente a confrontar a los elementos que resguardaban el palacio de Gobierno del Estado.

La pequeña multitud continuo hostigando a los elementos de seguridad, pues les estuvieron lanzando croquetas y llegado un punto les comenzaron a lanzar huevos.

Por lo que después de un momento, los que resguardaban el Palacio de Gobierno, salieron disparados a detener a los diversos manifestantes.

Al menos 4 detenciones fueron documentadas en el lugar pero por el momento ninguna instancia ha confirmado el número, pero la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ya notificó que les brindará asesoría legal.

Dentro de estas acciones la compañera periodista Liliana Jiménez Nieto, resultó herida debido a una agresión de parte de un granadero que le causo una aparatosa herida sangrante en el rostro. Ante ello la SSP Michoacán informó que ya fue separado el agente en cuestión.

En tanto, decenas de pancartas fueron colocadas en las vallas de Palacio, y la multitud se retiró, relativamente en paz pero con la necesidad de que les garanticen vivir en un Michoacán en paz, donde prevalezca la paz, donde impere la paz y la violencia ya no tenga cabida.

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