
STAFF/@michangoonga
Con el reciente cierre del complejo Cinemex y la sucursal del banco BBVA, la crisis en la plaza comercial Paseo Altozano, al sur de Morelia, volvió a hacerse evidente: numerosos locales vacíos, pasillos cubiertos de anuncios donde deberían operar negocios y una afluencia de visitantes que, si bien no es baja, sigue sin alcanzar la cantidad esperada ni la proyección con la que fue concebido el centro comercial.
En medio de versiones y rumores sobre la conveniencia de que la plaza quiebre para que empresarios reporten pérdidas fiscales, este medio se dedicó a realizar un recorrido por el centro comercial para observar de cerca lo que, desde hace días, ha alimentado la preocupación de los morelianos, así como de comerciantes, trabajadores y visitantes: la aparente decadencia de uno de los centros comerciales más grandes y modernos de la ciudad o el desocupamiento gradual de la plaza.

Desde su apertura, Paseo Altozano ha buscado consolidarse como un punto comercial de referencia en Morelia. Sin embargo, la realidad actual evidencia lo contrario: cerca de la mitad de sus locales -principalmente en la terraza- permanecen vacíos o desocupados, muchos de ellos desde hace años. Algunos negocios que iniciaron junto con la plaza aún se mantienen, pero varios no corrieron con la misma suerte y cerraron tiempo después. Esta situación es especialmente visible en la zona gastronómica, donde solo seis de los doce espacios están en operación.
Uno de los casos más representativos, tanto por su peso dentro de la plaza como por haber ocurrido en los últimos días, es el de Cinemex, que operó desde la apertura del centro comercial y que, ante la baja afluencia de personas registrada a lo largo de los años, fue cerrando gradualmente por secciones: primero la zona del bar y café al fondo del complejo, luego la mitad de las salas y una de las dulcerías, hasta que, finalmente, todo el cine dejó de operar. En las puertas principales permanece un cartel que anuncia una renovación y promete una “nueva experiencia”, aunque sin detalles sobre fechas ni sobre el futuro del espacio.

Otro cierre reciente que llamó la atención fue el de BBVA, cuya sucursal en la plaza dejó de operar pocos días después del cierre de Cinemex, lo que sugiere que pudo deberse a la misma causa: la baja afluencia de personas. En el sitio, un comunicado informa que este sí se trata de un cierre definitivo e invita a los clientes a acudir a otra sucursal cercana.

La situación se repite en otros puntos de la plaza. Durante la visita realizada, constatamos que negocios como Office Depot Express, la sede de la UNLA y el segundo piso de Sears han dejado de operar parcial o totalmente. C&A, Forever 21, Martí, Nicole Lee y Steve Madden son ejemplos de algunas otras marcas que también cerraron sus puertas a lo largo de los años; algunas de estas locaciones lograron ser ocupadas por nuevos negocios, mientras que otras permanecen completamente desocupadas.

Pese a la difícil situación que atraviesa, la administración de Paseo Altozano ha intentado en varias ocasiones mantenerla activa y en funcionamiento, como ocurre actualmente. Como parte de estos esfuerzos, observamos que están en marcha nuevas aperturas, como las de Natura, Cinthia Jiménez y Havoc, así como la construcción de un nuevo proyecto llamado Terraza Altozano, un jardín gastronómico con juegos, mesas y áreas de esparcimiento, que aún se encuentra en obra. En esta zona ya abrió Mamut, y también está en desarrollo un espacio de co-working.

Un fenómeno que también ha comenzado a cobrar relevancia dentro del complejo comercial es la llegada de marcas de origen chino, que han ocupado espacios vacíos dejados por otros negocios o que nunca habían sido utilizados. En el sector automotriz destacan nombres como Geely, BYD y GAC Motor, mientras que en el ámbito comercial general, un caso representativo es el del antiguo local de BestBuy, que, tras años de operar en la plaza y luego permanecer desocupado, fue reemplazado por una cadena similar, pero de origen chino: Inter Home.

El Centro Comercial Paseo Altozano, concebido como un proyecto destinado a transformar y posicionar la zona como un punto estratégico comercial en Morelia, enfrenta hoy una realidad compleja. A pesar de los esfuerzos por mantenerla vigente, el cierre de grandes marcas y la insuficiente afluencia de visitantes continúan siendo los principales retos a superar.
Habrá que reflexionar más allá del cierre de marcas transnacionales o la llegada del imperio chino: pensar en la “popularización” de la plaza para que sea mucho más asequible para las familias morelianas ir a visitar o consumir aunque sea en días de quincena o vacaciones.

Hagamos un cálculo práctico:
Una familia integrada por 4 personas (mamá, papá y dos hijos) que viven hacia el norte o centro de la ciudad, sin vehículo propio, deben trasladarse a través de camiones, combis, taxis o uber.
- Una combi + el camión de Jesús del Monte.
- 44 x 2 = 88 pesos de ida + 88 pesos de bajada.
Una familia debe considerar desembolsar 176 pesos para su traslado, eso sin contar alguna compra.

Otro ejemplo:
Un joven soltero que únicamente va a admirar las ventanas sin comprar nada más que un café y decide tomar un camión de ida y un uber de regreso.
- Café: $90
- Camión: $11
- Uber:$85
- Total por visita: $186
¿Morelia está en condiciones económicas para visitar el centro comercial de Altozano, sólo por salir de la rutina; llevar los niños a algún evento familiar de fin de semana o simplemente porque se les antojó un helado mágico de Dairy Queen?
El transporte público y la lejanía que representa para muchas familias hace complicado el acceso a visitar o darte un paseo por Altozano.
Intentamos obtener la postura del centro comercial Paseo Altozano, pero la Gerencia no accedió a brindarnos información alguna o postura en particular. Nos sugieren revisar sus redes sociales como canales oficiales de comunicación.
