
STAFF/Marina Alejandra Martínez
Arriesgando diariamente la vida, entre carencias, falta de personal y salarios que no corresponden al nivel de riesgo que enfrentan, este 22 de agosto se celebra en México el Día del Bombero.
Por ello, los llamados “apagafuegos” de Morelia asistirán este sábado a misa y posteriormente realizarán un desfile por el primer cuadro de la ciudad.

Rodrigo Camacho Sánchez, jefe del Departamento de Bomberos de Morelia, compartió que el desfile se realizará de las 10:15 a las 11:00 de la mañana.
El recorrido contempla algunos puntos de la avenida Madero, para continuar hacia Las Tarascas, Acueducto, Ventura Puente y Camelinas, pasando por diversas calles con las sirenas encendidas.
El sonido de las unidades provoca que, por unos instantes, la ciudadanía detenga sus actividades para presenciar el paso de los bomberos y reconocer con aplausos a quienes diariamente salen de sus estaciones sin saber qué emergencia encontrarán.
Sin embargo, detrás de la celebración existe una realidad marcada por las carencias.

Los bomberos de Morelia enfrentan falta de personal y salarios que, deberían representar una retribución más justa ante el riesgo que implica su profesión.
Actualmente, Bomberos de Morelia cuenta con 46 elementos, 44 hombres y dos mujeres.
El personal está distribuido en tres estaciones ubicadas en el Estadio Morelos, avenida Camelinas y Villas del Pedregal, además de trabajar en tres turnos, con aproximadamente 15 bomberos por día.
“Son muchos los retos que tenemos para una ciudad de más de un millón de habitantes y la superficie territorial que cubrimos en tres estaciones y 15 bomberos son pocos para las demandas de la ciudad, porque cubrimos todo tipo de emergencias: incendios residenciales, bodegas, fábricas, negocios, terrenos baldíos y forestales, solamente en caso de que se encuentre muy cerca de casas habitación, poniendo en riesgo a la población”, señaló.

Su labor no termina con los incendios, también atienden accidentes automovilísticos, choques, volcaduras, fugas de gas, derrames de materiales peligrosos y combustible, así como panales de avispas.
En el caso de las abejas, explicó, ya no pueden ser eliminadas debido a su importancia y al riesgo de extinción, conforme a disposiciones oficiales.
Los bomberos también se convierten en rescatistas de animales.
Auxilian principalmente a perros atrapados en alcantarillas o pozos profundos, así como a gatos que trepan a grandes alturas y posteriormente no pueden descender, poniendo en riesgo su integridad física.
Camacho Sánchez informó que, en lo que va del año, han atendido poco más de mil 500 servicios de emergencia de todo tipo.

No obstante, reconoció que la corporación ya se encuentra rebasada por el crecimiento demográfico, el número de emergencias y las condiciones de las instalaciones.
Por ello, explicó que trabajan en diversos proyectos para ampliar tanto la plantilla laboral como las instalaciones.
A esta situación se suman los salarios, que van de ocho mil a 20 mil pesos mensuales, una cantidad que consideró mínima frente al enorme riesgo que implica desempeñar esta profesión.
“Ser bombero es un conjunto de decisiones y emociones que tiene muchos retos y, a nivel familiar, muy complejo, porque te despides en la mañana de tu familia, pero no sabes si vas a volver porque el riesgo de trabajo es muy alto. Pero son satisfacciones inmensas ayudando a la sociedad, porque las personas que atendemos están viviendo el peor o uno de los peores días de su vida al encontrarse envueltos en incendios de sus hogares o accidentes vehiculares”, indicó.
Camacho Sánchez explicó que los bomberos reciben capacitación suficiente para enfrentar el dolor y las crisis de las personas que auxilian.
Al llegar a los accidentes, dijo, en muchas ocasiones encuentran personas gravemente heridas, fallecidas o víctimas atravesando crisis nerviosas.

Aun frente a estas escenas, destacó que existen grandes satisfacciones personales al poder ayudar y acompañar a la población durante algunos de los momentos más difíciles de su vida.
En el marco del Día del Bombero, pidió a la ciudadanía tener paciencia al solicitar una emergencia.
Explicó que los elementos comprenden la urgencia y tienen como prioridad llegar lo más rápido posible.
Precisó que el protocolo de salida de las estaciones es menor a un minuto.
Sin embargo, en las calles enfrentan factores externos como vialidades cerradas por obras, manifestaciones y tráfico intenso, circunstancias que pueden impedir que lleguen en el menor tiempo posible.

Aseguró que los bomberos conocen la prioridad de atender las emergencias y hacen todo lo que está en sus manos para llegar rápidamente, aunque existen situaciones ajenas a ellos que dificultan su traslado.
Incluso, rechazó tajantemente que durante las movilizaciones sociales se les facilite siempre el paso cuando se escucha una sirena.
En muchas ocasiones, dijo, las unidades deben rodear calles alternas, donde encuentran tráfico excesivo, para poder llegar al lugar de los hechos.
Este 22 de agosto, mientras la ciudadanía aplauda su paso por las calles de Morelia, detrás de cada uniforme habrá una historia de sacrificio, incertidumbre y vocación.
Son hombres y mujeres que salen de casa sabiendo que pueden encontrarse con el dolor, el fuego o la muerte, pero también con la posibilidad de salvar una vida.

