
STAFF/Sebastián López Mendoza-@sebaslmm
Habitante del Boulevard García de León, en Morelia, manifestó que desde hace años vive una situación crítica por el ruido constante generado por al menos nueve bares que operan sobre la avenida, problemática que se ha intensificado en los últimos meses y que, aseguró, afecta gravemente la salud de su madre de 87 años, quien permanece en cama y depende de cuidados especiales.
En entrevista con este medio, explicó que su vivienda, ubicada en la Privada Manuel González Ureña, colinda directamente con varios establecimientos, uno de ellos en proceso de apertura a apenas tres metros de su ventana, lo que ha generado niveles de ruido que, según mediciones realizadas dentro de su domicilio, alcanzan entre 90 y hasta 110 decibeles, pese a que las autoridades aseguran que al exterior se mantienen dentro de la norma.

“Aquí no es que se escuche fuerte, aquí tiembla la casa; los bajos se sienten como si la banda estuviera adentro de mi cuarto”, relató, quien además afirmó contar con audios, videos y registros de las mediciones.
Señaló que el problema no se limita a los fines de semana, ya que actualmente los bares operan de domingo a domingo, desde la tarde hasta las 3 o 4 de la madrugada, con música en vivo, bandas y pruebas de sonido incluso desde temprana hora, lo que le impide descansar y cuidar adecuadamente a su madre.
“Mi mamá tiene 87 años, no se mueve, está en cama de hospital, con arritmia, diabetes y problemas respiratorios; el ruido la altera, brinca del susto y no hay forma de tranquilizarla”, explicó.
De acuerdo con su testimonio, la situación podría agravarse, ya que uno de los bares de la zona se encuentra actualmente en proceso de construcción y tiene previsto abrir en los próximos días a pocos metros de su vivienda, lo que ha incrementado la preocupación ante un posible aumento del ruido una vez que comience a operar.
La afectada detalló que ha presentado una queja formal ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, además de múltiples reportes al Ayuntamiento de Morelia. Indicó que personal municipal y del área de Medio Ambiente ha acudido a su domicilio en al menos dos ocasiones, sin que hasta ahora exista una solución efectiva.
“Han venido, han visto, han escuchado y aun así no pasa nada; solo nos dicen que están dentro de la norma afuera, pero nadie nos cree lo que vivimos dentro de la casa”, señaló.

Sumado a ello, expuso que en el proceso de autorización de nuevos bares se han utilizado presuntas cartas vecinales falsas, ya que, de acuerdo con revisiones realizadas por vecinos, algunas de las firmas y domicilios incluidos en dichos documentos no corresponden a personas reales ni a viviendas existentes en el área.
También señaló que algunos bares han sido clausurados por no contar con los permisos correspondientes solo por periodos breves, de hasta tres días, para después reabrir tras pagar multas que considera mínimas, aun cuando, aseguró, han operado sin permisos vigentes por mucho tiempo.

“¿Cómo es posible que trabajen con licencias de los años 90? Mis papás tienen más de 60 años viviendo aquí y ahora resulta que nosotros somos el problema”, cuestionó.
La entrevistada confirmó que el viernes 19 de diciembre, durante una posada realizada en el Boulevard García de León, el presidente municipal Alfonso Martínez Alcázar ingresó a su vivienda, constató las condiciones en las que vive su madre y se comprometió a dar una solución al día siguiente, lo cual, aseguró, no ha ocurrido.

“Entró a mi casa, vio a mi mamá en la cama y aun así el ruido sigue; yo no pido que cierren los bares, solo que nos dejen descansar”, expresó.
Advirtió que, además del ruido, existe un riesgo constante ante emergencias médicas, ya que vehículos de clientes suelen estacionarse en doble fila dentro de la privada, bloqueando el paso de ambulancias y salidas de emergencia.
“Si pasa algo en la madrugada, no puedo salir ni entrar una ambulancia; esto ya es una violación a nuestros derechos y nadie se hace responsable”, resaltó.
Asimismo, indicó que su caso no es el único, pues otra residente cercana a uno de los bares también presentó una queja ante Derechos Humanos, al señalar afectaciones similares por ruido excesivo que impactan a menores de edad y a una adulta mayor, lo que evidencia que la problemática es generalizada en la zona.

Finalmente, advirtió que, pese a las quejas formales y reuniones sostenidas, los bares continúan anunciando públicamente eventos con música en vivo desde el mediodía a través de redes sociales, incluso en fechas próximas, sin que hasta ahora exista una solución definitiva por parte de las autoridades.

