
STAFF/@michangoonga
El avance de la inteligencia artificial abre escenarios de riesgo que, según Bill Gates, requieren la intervención de gobiernos y autoridades antes de que la tecnología alcance capacidades todavía mayores.
En una entrevista con la NBC, el cofundador de Microsoft advirtió que una IA utilizada por personas con intenciones maliciosas podría desencadenar acontecimientos con un saldo de hasta mil millones de muertes.
“Una IA en manos equivocadas sería sin duda lo suficientemente poderosa como para provocar acontecimientos que causarían mil millones de muertes”, afirmó Gates.

El empresario consideró que las fuerzas del orden y los responsables de diseñar políticas públicas deben participar en la definición de medidas de seguridad y mecanismos de vigilancia para estos sistemas. También cuestionó que las propias compañías tecnológicas puedan establecer por sí solas los límites necesarios mediante autorregulación.
A su juicio, imponer reglas de seguridad representaría un costo relativamente pequeño para las empresas y no necesariamente tendría que frenar el desarrollo de la inteligencia artificial.
“Nunca ha existido un arma tan poderosa como la combinación de personas con malas intenciones que utilizan las últimas herramientas de IA”, agregó.
Las declaraciones se suman al debate sobre la velocidad con la que avanza esta tecnología y las medidas necesarias para reducir sus posibles riesgos. A principios de septiembre, los responsables de Anthropic, OpenAI y xAI coincidieron en la necesidad de desacelerar el desarrollo de sistemas avanzados para reforzar su seguridad.

En contraste, Donald Trump ha defendido que Estados Unidos mantenga su ventaja tecnológica frente a China y ha advertido sobre los posibles efectos de una regulación excesiva.
La preocupación por los riesgos de la IA también ha sido planteada por el investigador Jacob Coxon, quien cuestionó las carreras de desarrollo de Anthropic y OpenAI y advirtió sobre la posibilidad de que los sistemas alcancen capacidades potencialmente peligrosas durante esta década.
En este contexto, Estados Unidos y China acordaron establecer un canal de comunicación para atender posibles emergencias relacionadas con la inteligencia artificial, después del encuentro entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, mientras ambas potencias mantienen una competencia por el liderazgo tecnológico en sistemas avanzados.
