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El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, consideró necesario que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) y la Fiscalía General del Estado (FGE) investiguen el caso de una familia que recibió disparos de parte de elementos de la Policía Municipal de Uruapan, luego de no detenerse durante un operativo de alcoholímetro, en donde una mujer resultó herida.
De acuerdo con lo señalado por el mandatario, en el vehículo viajaban un joven que conducía, su padre, su madre y una joven de 18 años, desarmados. Ante estos hechos, pidió esclarecer la actuación de los elementos y determinar si se siguieron los protocolos correspondientes para el uso de la fuerza.

“Creo que es muy oportuno que la Comisión Estatal de Derechos Humanos investigue, pero también nosotros pedimos a la Fiscalía del Estado”, señaló.
Lo anterior desmiente una versión difundida por parte de la presidenta municipal de Uruapan, Grecia Quiroz, quien realizó un post en sus redes sociales, donde aseguró que elementos de la Policía Municipal habían recibido una agresión, y por eso la respuesta de estos mismos, tiempo después elimino el post de sus redes.
El gobernador destacó que debe esclarecerse particularmente el uso de armas de fuego por parte de los policías, debido a que una mujer que viajaba en el vehículo resultó lesionada.

“Hay protocolos, hay que seguir los protocolos”, afirmó, al insistir en que las investigaciones deben permitir deslindar cualquier responsabilidad y esclarecer plenamente lo ocurrido.
Ramírez Bedolla también llamó a que exista información veraz por parte de las autoridades sobre los acontecimientos de seguridad registrados en Michoacán y reiteró que tanto la Comisión Estatal de Derechos Humanos como la Fiscalía deben investigar el caso.
