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Ismael Zambada García, mejor conocido como “El mayo”, exnarcotraficante mexicano y cofundador del Cártel de Sinaloa considerado uno de los criminales más buscados internacionalmente, fue condenado a cadena perpetua por autoridades estadounidenses.
Con el cambio de estrategia del gobierno de Donald Trump, que ahora prioriza el combate a la narcocorrupción sobre el tráfico de drogas, la información que pueda aportar «El Mayo» se ha vuelto clave para Estados Unidos. Los fiscales sostienen que el Cártel de Sinaloa, encabezado por Ismael y Joaquín «El Chapo» Guzmán, construyó su poder gracias a una amplia red de corrupción en los tres niveles de gobierno.
El fiscal federal, Joseph Nocella, aseguró que el capo corrompió a funcionarios municipales, estatales y federales, además de militares, policías y políticos, señalando que sin esa red de complicidades el cártel no habría alcanzado tal poder. Por ello, el Departamento de Justicia buscaría obtener nombres de exfuncionarios y servidores públicos vinculados al crimen organizado para reforzar investigaciones contra la narcocorrupción.
Como estos delitos no expiran en Estados Unidos, personajes relacionados con Zambada, desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari hasta el gobierno de Claudia Sheinbaum, podrían ser objeto de acciones legales. Nocella puso como ejemplo el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, condenado por sus nexos con el narcotráfico.
Aunque sigue sin esclarecerse cómo llegó «El Mayo» a Estados Unidos el 25 de julio de 2024 junto a Joaquín Guzmán López, tampoco se sabe si en su colaboración con los fiscales señalará a algún expresidente mexicano por presuntos vínculos con la narcocorrupción. Así, la sentencia contra Zambada podría marcar el inicio de nuevas investigaciones contra integrantes de las esferas política, militar y policial presuntamente ligados al crimen organizado.
