
STAFF/ Abril Reséndiz-@abril_Yousaf
El Pride Michoacán 2026 no sólo estuvo lleno de música, colores y carros alegóricos. Entre miles de personas también hubo historias de aceptación, de miedo, de quienes apenas salieron del clóset y de familias que decidieron acompañar y abrazar.
Oscar Gael, quien además participó como transformista, explicó que una de las razones por las que acudió fue por todas aquellas personas que aún no pueden hacerlo.
“Me motiva venir porque muchas personas no pudieron asistir por el miedo a las represalias, por mostrar realmente quiénes son”, expresó.
Señaló que Michoacán todavía enfrenta retos en materia de aceptación y aseguró que muchas personas aún tienen miedo de vivir libremente.
“Michoacán todavía es un estado algo retrógrado en ese sentido, todavía no nos da la apertura para ser quienes somos y salir sin miedo a las calles”, comentó.
A quienes aún no han salido del clóset les envió un mensaje.
“No tengan miedo. Si todavía no están listos, primero reconózcanse ustedes mismos y después muéstrenselo al mundo”, dijo.
Pero el Pride también reunió a aliados. Renata, quien se identifica como heterosexual, acudió por primera vez para apoyar a sus amigos y aseguró que la experiencia la sorprendió.

“Tengo muchos amigos que son parte de la comunidad y me gusta apoyarlos. ¡Viva el amor!”, señaló.
La joven confesó que aún sin haber iniciado la marcha, el ambiente ya le había gustado y aseguró que volvería a participar en futuras ediciones.
Entre los asistentes también estaba Clara, quien llegó para acompañar a su hijo Daniel y a otros integrantes de su familia.
“No solamente es él, también parte de mi familia y amigos son de la comunidad y aquí estamos apoyando”, contó.
Daniel, quien salió del clóset hace tres años, aseguró que acudir al Pride le da tranquilidad.
“Me siento muy parte de mi comunidad, es muy relajante y me da paz estar con más gente que es de mi comunidad”, expresó.
Dulce, quien acudió con amigos, contó que lleva cuatro años asistiendo y que hace cinco años salió del clóset. Incluso, sus padres ya han acudido con ella a la marcha.

“Aquí venimos a divertirnos y a apoyar lo que pensamos”, comentó.
Una de las historias más recientes fue la de Kennedy. Apenas hace una semana decidió salir del clóset y este año acudió al Pride para celebrar la diversidad.
Aunque su papá aún no sabe, su mamá ya conoce quién es y la apoya.
“Da miedo al principio, pero una vez que sales, les juro que va a ser lo más precioso que van a poder vivir en su vida”, aseguró.
Porque más allá del espectáculo, las luces y la fiesta, el Pride Michoacán volvió a convertirse en un espacio donde algunos celebraron, otros acompañaron y muchos simplemente encontraron un lugar donde sentirse en paz y ser ellos mismos.
