#Denúnciamesta Víctima de accidente en la Siglo XXI denuncia extorsión de grúas y abandono por parte de Guardia Nacional y seguro

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«El pasado viernes 20 de junio, alrededor de las 3:40 de la tarde, sufrí un accidente en la autopista Siglo XXI, cuando viajaba de la Ciudad de México hacia Morelia. Estaba lloviendo y, en una curva, un carro pasó rápido, me aventó el agua y perdí por completo la visibilidad. En ese momento también perdí el control; para no chocar con los autos de enfrente, tuve que volantear, giré y terminé impactando contra un muro de piedra cubierto con malla.

Llamé a mi seguro, que es Quálitas, mientras esperaba apoyo. En ese lapso llegaron dos patrullas y una camioneta de la Guardia Nacional. Solo me preguntaron si estaba bien, colocaron tres conos y se fueron, argumentando que tenían “otro asunto más importante” y que regresarían, cosa que no ocurrió hasta que marqué al 911. Entonces regresaron los mismos elementos, pero ya molestos; solo revisaron por encima la situación, me dijeron que todo estaba bien, que no había ninguna multa ni delito, y se retiraron nuevamente. Cuando finalmente llegó el ajustador de mi seguro, me informó que su grúa no podía mover la camioneta porque en ese tramo solo operan grúas concesionadas. Me explicó que la única opción era la grúa autorizada por la SCT, en este caso Grúas Santamaría, quienes son los que controlan esos servicios en la autopista. Así fue como llegó la grúa de la carretera, se llevó la camioneta y me trasladaron a un supuesto corralón ubicado cerca de Maravatío.

Una vez ahí, lo primero que intentaron fue que firmara un inventario lleno de mentiras, donde reportaban daños que no existían, como vidrios rotos, falta de tapetes o que la batería no servía. Cuando me negué a firmar ese inventario fraudulento y a aceptar que me cobraran más de 40 mil pesos por supuestas maniobras que nunca hicieron, el encargado comenzó a insultarme. Me dijo que era “un pendejo” y “un gato del seguro”. Acto seguido, me sacaron del corralón, dejándome a las 10 de la noche, en plena carretera, sin señal, sin luz y completamente solo. Al día siguiente intenté regresar para resolver, pero me exigieron que dejara mi celular apagado y chamarra afuera si quería que me atendieran. Como me negué por seguridad, simplemente me cerraron la puerta y no me permitieron acceder para que me entregaran la cotización de la camioneta.

Platicando con otras personas, me enteré de que este lugar ya acumula más de 110 denuncias por extorsión y abusos similares. No tiene razón social, ni RFC, lo cual es evidente incluso en la misma hoja del inventario que intentaron hacerme firmar. Lo más indignante es que las aseguradoras me han dado apoyo real; se han deslindado por completo y hasta ahora no he recibido ningún respaldo legal ni de ningún otro tipo. A esto se suma la actuación de la Guardia Nacional, que lejos de ayudar, solo se limitó a irse y nunca emitió ningún documento, reporte o peritaje sobre el accidente.»


