
.STAFF/Felipe Trujillo-@_FelipeTrujillo
La Plaza Monumental de Morelia se convirtió la noche del sábado en el escenario de una auténtica celebración del regional mexicano con la presentación de Los Bandidos de Amores, espectáculo que reunió a Pancho Barraza, José Manuel Figueroa y Roberto Tapia ante cientos de asistentes que abarrotaron el recinto para disfrutar una velada cargada de romanticismo, recuerdos y música que marcó a generaciones.
Desde antes del arranque del concierto, el ambiente ya se sentía especial. Familias, parejas y grupos de amigos comenzaron a llegar a la Monumental para ser parte de un concepto que despertó expectativa desde su anuncio, especialmente por el homenaje al legado musical de Joan Sebastian, uno de los grandes referentes del género.

La noche arrancó entre ovaciones y un público ansioso por cantar de principio a fin. Cada uno de los intérpretes ofreció momentos distintos sobre el escenario: Roberto Tapia imprimió fuerza y energía; José Manuel Figueroa conectó con la nostalgia y el recuerdo de su padre; mientras que Pancho Barraza confirmó por qué sigue siendo una de las voces más queridas del regional, provocando una conexión inmediata con los asistentes.
El espectáculo avanzó entre luces, aplausos y un mar de celulares encendidos que acompañaron cada interpretación.

Los asistentes corearon clásicos, se levantaron de sus asientos y convirtieron la Plaza Monumental en una gran pista de baile.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando los tres artistas coincidieron en el escenario para interpretar juntos varios temas que despertaron la euforia del público, consolidando el espíritu de Los Bandidos de Amores, un concepto que apuesta por la bohemia, el despecho y la esencia romántica del regional mexicano.

Entre gritos, ovaciones y canciones coreadas a una sola voz, mientras los artistas compartían sus mejores éxitos.
Durante la noche sonaron temas como “Mi Enemigo El Amor”, “Pero La Recuerdo”, “Vas A Sufrir Por Mí”, “Aunque Mal Paguen Ellas”, “Secreto De Amor”, «Bandido de Amores» y “Eso Y Más”, provocando que los asistentes corearan cada interpretación y convirtieran la Plaza Monumental en un coro colectivo lleno de nostalgia y romanticismo.
