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El antiguo cabecilla del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, dirigió una serie de misivas a la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, con el objetivo de exigir que se dé trámite a su solicitud para ser repatriado a territorio mexicano.
Los documentos, redactados en inglés y revelados por el periodista estadounidense Keegan Hamilton, detallan la frustración del exlíder criminal. En uno de los escritos fechado el pasado 23 de abril, “El Chapo” Guzmán Loera subraya que previamente ha remitido otros oficios buscando información sobre su proceso de apelación, exigiendo un trato judicial equitativo y apegado a derecho.

Cabe recordar que el narcotraficante purga una condena de cadena perpetua más tres décadas de prisión en Estados Unidos. Tras un juicio que se prolongó por tres meses, fue hallado culpable de una decena de cargos vinculados al trasiego de drogas, uso de armas y blanqueo de capitales. Actualmente, se encuentra confinado en ADX Florence, la penitenciaría de máxima seguridad ubicada en Colorado que también alberga a “Genaro García Luna”, exsecretario de Seguridad Pública de México.
A través del texto, «El Chapo» Guzmán asegura estar librando una batalla legal para lograr su traslado a México. Argumenta que la finalidad de su correspondencia es evidenciar la parcialidad de su proceso judicial. Además, el capo señala que los tribunales ignoraron «evidencia contundente» que, a su consideración, debió propiciar la anulación absoluta de su caso.
“Durante el proceso de mi apelación, se ha considerado la posibilidad de un nuevo juicio, y también que las partes de ambos países puedan coordinar políticas para facilitar mi regreso a mi país”, expone el documento.
Resulta relevante destacar que este trámite se gestionó a través de la oficina Pro Se de la Corte de Brooklyn, una instancia diseñada para recibir peticiones de acusados que no cuentan con representación legal. Esto confirma que Guzmán Loera interpuso los recursos por cuenta propia, al margen de su equipo de abogados.
En un segundo texto, recibido por las autoridades estadounidenses a principios de abril, el capo se dirige al juez solicitando los expedientes oficiales de su caso. Su intención, señala, es demostrar el «castigo cruel» al que está sometido y evidenciar supuestas fallas e irregularidades durante las deliberaciones del jurado.
En una tercera comunicación, Guzmán insiste en que el veredicto en su contra estuvo motivado por la política exterior y se queja de llevar tres años a la espera de una nueva audiencia, la cual califica como su «última esperanza» para abandonar las cárceles estadounidenses.
Pese a las constantes denuncias del sinaloense sobre presuntas violaciones a sus derechos constitucionales —inquietudes que también han sido secundadas por sus defensores al alertar sobre el aislamiento extremo y el deterioro de su salud—, el sistema judicial de EE.UU. se ha mantenido inflexible. En 2022, la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito ratificó su sentencia, por lo que sus peticiones de revisión han sido descartadas.

Mientras tanto, «El Chapo» permanece bajo condiciones de seguridad extremas. Su celda, de escasos dos por tres metros, está equipada con una pequeña ventana opaca y es monitoreada por cámaras de vigilancia las 24 horas del día, manteniéndolo en un aislamiento donde el contacto humano es prácticamente inexistente.
