
STAFF/@michangoonga
Activistas dedicados a la defensa de los animales en Michoacán enfrentan un escenario de riesgo constante, sin acceso a mecanismos de protección estatal o federal, a pesar de haber sido objeto de amenazas de muerte derivadas de su labor al resguardar animales asegurados en investigaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE).
Durante una conferencia de prensa, Carlos Maya, integrante de la Asociación de Abogados Animalistas de México (ASAAM), subrayó que los defensores de animales no están contemplados dentro de los esquemas oficiales de protección, lo que los coloca en una condición de vulnerabilidad frente a otros activistas.
“Nosotros no podemos pedir protección, no entramos en esta red de apoyo, no tenemos ningún tipo de medidas de protección o sí lo puede ser un activista de derechos humanos o incluso de medio ambiente. Estamos discriminados por esta situación de defender a los animales y quisiéramos que también el sistema nos reconociera y nos incorporara a la red de protección”, manifestó.

A la par, explicó que buscan que los animales sean reconocidos como víctimas indirectas dentro de los procesos legales, lo que permitiría garantizar la reparación del daño, así como recursos para alimentación y atención médica veterinaria en los refugios.
En ese mismo espacio, Esmeralda Cerda Pizano, presidenta de la asociación Generando Hogares de Amor para Animales Desprotegidos (GHAPAD), relató episodios de violencia directa en su contra, incluyendo amenazas con arma de fuego por parte de agresores que intentaban recuperar animales decomisados.
“A veces nos enfrentamos a personas muy violentas. En el caso de GHAPAD, me han ido a amenazar hasta con pistolas; un tipo, hace algunos años, me amenazó con una pistola exigiéndome que le regresara a sus perras”, expresó.
Ante este contexto, explicó que los refugios optan por no difundir información sobre los animales asegurados por la Fiscalía Michoacana, ni solicitar donativos, con el objetivo de evitar represalias o intentos de recuperación por parte de sus agresores.
Además, lamentó que los animales decomisados y entregados a GHAPAD llegan sin ningún tipo de apoyo institucional, ya que la FGE no proporciona alimento, medicamentos ni atención veterinaria, e incluso en algunos casos no da seguimiento de cómo se encuentra el perro.
