
STAFF/@ Mariana Alejandra Martínez
El dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Guillermo Valencia Reyes, se pronunció a favor de castigar la omisión de cuidados de padres sobre sus hijos e incrementar las penas contra menores de edad que cometan delitos de gravedad.
Así lo dejó de manifiesto durante su tradicional conferencia de prensa semanal, donde expresó su consternación por el tiroteo ocurrido en una preparatoria de Lázaro Cárdenas, Michoacán, que dejó como saldo a dos maestras sin vida, en un hecho en el que un joven de apenas 15 años de edad es señalado como presunto responsable.
Por lo anterior, consideró necesario endurecer las sanciones para adolescentes que delinquen y que cometen hechos de gran magnitud, incluso aquellos que logran conmocionar a la sociedad.
En ese tenor, Valencia Reyes también acusó a Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de frenar iniciativas orientadas a proteger a menores del reclutamiento por parte de la delincuencia organizada.
La iniciativa, que denominó “pollitos de colores”, como se les llama a los jóvenes reclutados por el crimen organizado —quienes, dijo, son utilizados únicamente como anzuelos o carne de cañón para ejecutar acciones de extrema peligrosidad—, lamentó que se encuentre totalmente detenida en la Comisión de Justicia que preside la morenista Anabet Franco Carrizales.

Y es que dicha Comisión es la más estéril del parlamento michoacano.
Asimismo, afirmó que este hecho evidencia la descomposición social que impera en la entidad.
«Este tipo de violencia debe abrir un parteaguas en el Legislativo y en el Gobierno del Estado para reformar las leyes e imputar a menores de edad con penas más severas. ¿Cómo un jovencito tiene acceso a un arma como esa? ¿Dónde estaban sus papás? Tenemos que hacer algo con el delito de omisión de cuidado, la responsabilidad que tienen los padres de familia», afirmó.
Responsabilizó a los padres de este joven por no haber tenido cuidado en su formación y educación, situación por la que consideró que también los familiares deben asumir responsabilidad penal.
Finalmente, se cuestionó cómo es que un joven, casi todavía un niño, portara un arma de ese calibre y lograra introducirla a la escuela.
