
STAFF/@michangoonga
Lo que comenzó como contenido aislado en redes sociales terminó por instalarse en plazas y espacios públicos de varias ciudades de Latinoamérica. El fenómeno “therian” personas que aseguran tener una conexión involuntaria con un animal ha ganado notoriedad a partir de videos virales que acumulan millones de reproducciones.
Las grabaciones muestran principalmente a jóvenes usando máscaras, colas y accesorios, mientras se desplazan en cuatro extremidades, práctica conocida dentro de la comunidad como “quadrobics”. Este tipo de expresiones, que para algunos son recreativas, para otros representan una vivencia identitaria más profunda.
El término proviene de “therianthropy”, palabra de raíz griega vinculada a la relación entre humano y bestia. Aunque la idea tiene antecedentes mitológicos, su concepto moderno tomó forma en foros digitales de los años noventa, donde usuarios compartían experiencias de identificación espiritual o psicológica con animales.

Con la expansión de plataformas como TikTok e Instagram, la visibilidad creció rápidamente. Convocatorias, tutoriales y encuentros colectivos comenzaron a replicarse en distintos países, generando tanto curiosidad como incomodidad social.
Las opiniones están divididas. Hay quienes defienden estas prácticas como parte de la libre expresión, mientras otros cuestionan los límites de la convivencia, sobre todo tras incidentes polémicos viralizados.
Especialistas señalan que la mayoría de quienes se asumen therians limitan estas actividades a espacios recreativos y no representan conductas violentas, aunque el debate público sigue abierto.
