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Este enero se cumplen seis años del fallecimiento de Homero Gómez González, ingeniero agrónomo, activista ambiental y excomisariado ejidal de El Rosario, municipio de Ocampo, reconocido por su lucha en defensa del Santuario de la Mariposa Monarca y de los bosques de la región oriente de Michoacán.
A través de redes sociales, Homero Gómez Jr., hijo del activista, expresó su sentir, recordando el sexto aniversario de la muerte del protector de la mariposa monarca:
«Hoy se cumplen seis años desde la última vez que vi a mi padre, su ausencia marcó mi vida para siempre. Desde entonces, su recuerdo no se ha ido. Me acompaña la nostalgia, pero también la pregunta constante de si pude haber hecho algo más. (…) Seguir su camino no es repetir su historia, es sostener sus valores y no rendirse.» expresó a través de una publicación.
Homero Gómez fue reportado como desaparecido el 13 de enero de 2020. Su cuerpo fue localizado el 29 de enero en un pozo de agua en la comunidad de El Soldado. Su muerte generó conmoción nacional e internacional, así como exigencias de justicia por parte de organizaciones ambientalistas y de derechos humanos.
Durante años, Gómez González denunció públicamente la tala ilegal y la presencia de grupos criminales dedicados a la explotación forestal, señalando que estas actividades operaban con impunidad en la región.

Personas y contextos señalados públicamente
En el contexto del caso, habitantes de la región, colectivos ambientalistas y reportajes periodísticos señalaron como posibles involucrados indirectos a redes de talamontes vinculadas al crimen organizado, activas en municipios como Ocampo y Angangueo. En versiones recogidas por medios locales y nacionales, se mencionaron individuos identificados por alias como “El Pelón” y “El Chango”, presuntamente relacionados con la tala clandestina, sin que exista hasta hoy imputación judicial en su contra.
Asimismo, cobró relevancia el nombre de Karina Alvarado, quien fue identificada como la última persona que estuvo con Homero Gómez antes de su desaparición, de acuerdo con líneas de investigación dadas a conocer por la Fiscalía de Michoacán. Su testimonio formó parte de las diligencias iniciales del caso.
En el documental de Netflix «El Guardián de las Monarcas» se expone que un asistente de ella que también estuvo durante el evento, se quedó con el teléfono celular y la tableta del activista, cuando éste desapareció.

Karina Alvarado fue señalada en diversas versiones mediáticas como testigo clave, y su declaración fue integrada a la carpeta de investigación; sin embargo, nunca fue acusada formalmente ni vinculada a proceso. Organizaciones civiles han señalado que la autoridad no profundizó suficientemente en esta línea de investigación ni aclaró de manera pública su papel dentro de los hechos.
De igual forma, se mencionaron conflictos internos en el ejido El Rosario, relacionados con el manejo del santuario y los ingresos por turismo, lo que habría generado tensiones con Homero Gómez durante su gestión como comisariado. Estas diferencias tampoco derivaron en responsabilidades legales.
Investigación cuestionada
La Fiscalía General del Estado de Michoacán concluyó oficialmente que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, descartando homicidio. No obstante, esta versión fue cuestionada por la familia, expertos forenses independientes y organizaciones como Greenpeace México y Amnistía Internacional, que denunciaron omisiones, inconsistencias y falta de exhaustividad en la investigación.

A seis años de su fallecimiento, el caso de Homero Gómez González permanece sin justicia y se ha convertido en un símbolo del riesgo que enfrentan las y los defensores del medio ambiente en México, uno de los países más peligrosos del mundo para esta labor.
Su legado sigue vivo en los bosques que protegió y en la exigencia permanente de verdad, memoria y justicia.
