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#Morelia Mónica, Ama De Casa Y Vulcanizadora: Nada Es Difícil Para Una Mujer Con Empeño  

STAFF/Alejandra Macedo-@AleMacedo0 

«A veces me dicen ¿Y no está el muchacho?» Expresó Mónica Serrato, de 35 años, quien con las uñas pintadas, y joyería en las manos, trabaja arduamente durante largas jornadas, en el negocio familiar que su madre heredó para ella, y sus nueve hermanos, desde hace varios años. 

«El negocio lleva más de 60 años, este negocio lo empezó mi mamá, empezaron sus hermanos, desde el mayor, y ella agarró la vulcanizadora», relata  Mónica en entrevista con este medio. 

La «Vulcanizadora Rangel», ubicada en Morelos Sur en el Centro de la capital michoacana,  tiene una peculiaridad que la distingue de otras en la ciudad, y es que además de tener más de 60 años de existencia, y abrir prácticamente las 24 horas del día, es atendido ocasionalmente por Monica, octava hija de diez hermanos, y quien poco a poco ha ido dominando el oficio. 

«Esto es de toda la vida, pero me metí bien a fondo, hace tres años», cuenta, al tiempo que relata que aprender el oficio fue decisión propia, parte por querer ayudar en el negocio familiar, y otra por ver esta acción como un reto, y conocimiento general, para no tener que depender de nadie, ni para cambiar una llanta. 

«Siempre he sido de las que me gustan los retos, tengo que saber, aunque sea para uno mismo, si trae uno coche, debe saber aunque sea cambiar una llanta, donde poner el gato, no hay que depender de nadie», afirmó la señora Serrato. 

Moni, como le llaman de cariño,  también comparte que al principio el aprendizaje era un poco complicado, pues «sellar» algunos neumáticos, en especial de motocicleta, resulta algo difícil, debido a la fuerza que se debe aplicar, pero al final del día, encuentra la manera de arreglar las cosas por sí sola. 

«Se me complicaba mucho cuando no sellaban las llantas, si necesito ayuda a veces, pero siempre encuentro la manera», confesó. 

Aunque a Monica le gusta su trabajo, y le ha tomado amor a lo que hace, no ha sido un camino fácil, y no precisamente por los golpes o machucones que haya sufrido, sino por algunos comentarios que los clientes pueden llegar a realizar, por el hecho de ser mujer, ya que este oficio es comúnmente ejercido por hombres.

«A veces me dicen ‘¿Y no está el muchacho?’ Pero atiendo y nunca he recibido una queja,  ya cuando me han visto trabajar, no hay problema con eso, de hecho ya hasta vienen y me buscan a mi.» 

Dentro de las jornadas de trabajo de la señora Monica, en ocasiones tiene como ayudante y aprendiz a su pequeña hija de 14 años, quien se mantiene atenta y alerta de cualquier cosa en la que pueda ayudar a su madre, pues a ella también le interesa el negocio familiar. 

Para finalizar, Mónica expresó que ningún trabajo es difícil para una mujer, pues todo es cuestión de tener las ganas de aprender: «No es difícil para una mujer, es cuestión de maña» concluyó la atareada ama de casa.

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