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Todo se descubrió durante los primeros minutos de este viernes, la Policía llegó a la que fue la prisión de Julio hasta su último suspiro, una casa rentada ubicada en la esquina de las calles Tlacotepec y Cheranatzicuin, en la colonia Ricardo Flores Magón, situada al poniente de esta capital.
Unos paramédicos de la Cruz Roja revisaron al fallecido y describieron las aberraciones que éste padeció. Las laceraciones que tenía, las marcas de dientes de ser humano que en sus extremidades había, sus manos atadas con un lazo de los usados para tendedero y los signos en su piel de que todo eso lo sufría constantemente.

La Unidad Morelia y la Policía Militar acordonaron la zona y la Unidad Especializada en la Escena del Crimen (UEEC) tomó la batuta de las investigaciones. En el sitio este reportero escuchó que la gravedad del caso generó que hasta el procurador del estado, José Martín Godoy Castro, pausara su descanso y de inmediato solicitara a su personal investigar hasta las últimas consecuencias para esclarecer el tema.
Por fin Julio había sido encontrado, luego de tantos gritos ahogados que dio hasta la muerte, dormía en una habitación de ese inmueble, la cual era un verdadero rincón inmundo. El padre del infante se encuentra preso en el penal “David Franco Rodríguez”, mejor conocido como “Mil Cumbres”, quien vivía con la madrastra: Alejandra R. V., de 27 años edad, la cual podría estar relacionada con el homicidio, revelaron fuentes allegadas al gobierno, las cuales añadieron que la mujer es considerada como inocente hasta que la autoridad judicial respectiva determine lo contrario.
