
STAFF/@michangoonga
Donald Trump sorprendió al imponer aranceles a islas deshabitadas, como las islas Heard y McDonald, que solo albergan focas y pingüinos.
Estas islas, ubicadas en el océano Índico subantártico, pertenecen a Australia y no tienen población humana, estando habitadas únicamente por fauna, como pingüinos, focas y otras aves marinas.
Trump, conocido por sus políticas comerciales poco convencionales, ha aplicado un arancel del 10% a estas islas dentro de su estrategia de «Día de la Liberación». A pesar de que estas islas no tienen ninguna actividad económica ni exportaciones hacia Estados Unidos, la medida se ha extendido a otras regiones aisladas, como la Isla Norfolk, que también recibió un arancel del 29%. Este territorio australiano, al igual que las islas mencionadas, carece de vínculos comerciales significativos con EUA.
La decisión ha generado confusión y críticas a nivel nacional como internacional. Los medios han ridiculizado la medida, destacando que no tiene ninguna base práctica ni económica. Los expertos cuestionan la lógica detrás de imponer tarifas a lugares sin actividad comercial, especialmente en un contexto de relaciones comerciales ya tensas.
Por su parte, el gobierno australiano ha expresado su desconcierto ante estas medidas, mientras que analistas internacionales señalan que las acciones de Trump son parte de una estrategia económica que no tiene mucho sentido ni para los países afectados ni para la economía global en general.
La situación ha causado una ola de reacciones en redes sociales y medios, que no han dejado de cuestionar la efectividad y la coherencia de las decisiones comerciales de Trump. A pesar de las críticas, parece que el presidente sigue firme en su enfoque, que muchos consideran más político que económico.