Los rebeldes 15… Qué bueno que no me fui
By: Itzia Ramos
La semana pasada, la cantante Demi Lovato sufrió una sobredosis de heroína. El editor de uno de mis canales favoritos, Ronnie de Game Theory, se suicidó el 4 de julio de este año. Y el 31 de julio, día en que escribo esto, el artista Two Feet intentó quitarse la vida.
La idea de esta columna surgió de una conversación con un amigo, que fue el que me notificó del último incidente. «Da algo de miedo que tantas personas estén muriendo, o intentando hacerlo» dije.
Según el INEGI, en 2015 el suicidio aumentó a 16 personas por día, donde el 40.6% tenían entre 15 y 29 años. Me gustaría decir que me sorprende, pero no puedo.
El quitarse la vida se ha vuelto algo común entre mi generación. Se le ha perdido el temor a la palabra, al acto. Hay un entendimiento colectivo del porque personas de nuestra edad podrían tomar esa decisión… es la forma más desafortunada de empatía.
Cuando era pequeña, no entendía por qué la gente haría eso. Pensaba que se necesitaba un evento muy desafortunado en la vida de alguien, un detonante de telenovela… al crecer, pensé que solo le pasaba a las personas que sufrían de una fuerte depresión.
En realidad, sólo se necesita un mal contexto y una horrible decisión. Se tiene esta idea de que el suicidio es foráneo, que esos pensamientos solo le pasan por la cabeza a personas «débiles»‘… y son esos mismos dichos los que hacen que las cifras aumenten.
Escribir sobre esto duele. No puedo evitar pensar en todas las personas, todas las conversaciones y confesiones, todos las respuestas de «lo he pensado»… a veces con cicatrices incluidas.
Y es aquí donde grito de frustración, ¡tenemos 15 malditos años, nuestra vida apenas empieza! En mis sueños de ser adolescente, nunca me imaginé hablando con mis amigos de esto, de sugerir «Habla» y que me respondan «Lo intenté. No entienden», de saber que su respuesta pudo ser que sólo somos jóvenes, sólo estamos exagerando, pronto creceremos y sabremos lo que en realidad es doler.
(Vaya, qué alentador: un chico pide ayuda y le dicen que el tiempo sólo lo hará peor)
No tratemos a las enfermedades mentales como inexistentes. No tratemos mal a las personas por sentir algo más que felicidad y querer mostrarlo, por ser humanas. Y por favor, por favor no utilicemos el suicidio, las adicciones, el cortarse o las enfermedades mentales en general como algo «cool»… hace dudar a quienes en verdad la pasan mal si deben buscar ayuda o no.
Sí, en algún momento, todos tomamos del trago amargo de la completa desesperanza. La pregunta rondará por nuestra cabeza… «¿así se siente? y tal vez se irá tan rápido como llegó, pero de pronto entendemos porque alguien podría llegar al lugar de Demi o Ronnie o miles más.
Y no da algo de miedo,
da mucho miedo.
A todo aquel que esté sufriendo: Puede ser que el mundo se esté cayendo, que parezca que lo único que haces es luchar y luchar pero siempre regresas al punto de inicio, que nadie entienda.
Probablemente tengas razón.
Nadie puede comprenderte completamente, más que tú. Y por eso, sólo tú puedes encontrar tu camino a ser feliz. Así que quédate por los días buenos, por las sonrisas, por tu comida favorita, por todas las personas que te quieren, por cualquier cosa que te de aunque sea un poco de esperanza.
Pero si nada de esto te convence, quédate por el placer de un día mirar a tu alrededor, y decir: «Qué bueno que no me fui.»
Cuando crezca, quiero tatuarme un Sol saliendo en mi tobillo… ¿sabes por qué? Porque siempre volverá a salir, y un día lo que dolía hasta el alma se verá a años luz.
Eso mismo pasará contigo. Te lo prometo.
(Algunas ideas fueron inconscientemente… algo… parafraseadas de las canciones de twenty one pilots. No por nada son mi banda favorita… pequeño dato por si quisieran escucharles)
Itzia Ramos, ya casi estudiante de preparatoria. Ferviente defensora de la libertad y los tacos al pastor con piña. Escribe poesía en sus tiempos libres.