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Pequeño gran revuelo es el que ha causado en Veracruz la descortesía del presidente Enrique Peña Nieto hacia la alcaldesa de Veracruz, Carolina Gudiño Corro.
Y es que el mandatario nacional, parece que aparte de burro salió mal educado, pues en el marco de su visita de este lunes a Boca del Río la tarde de ayer, el presidente no quiso saludar a la presidente municipal, dejándola con la mano extendida y un gesto de sorpresa e incredulidad.
La escena se suscitó en el Centro de Convenciones de Boca del Río, luego de que Peña Nieto regresó a ocupar su lugar en el presídium tras su oratoria durante la conmemoración de la promulgación de la Ley Agraria,, y saludó a toda la fila de gobernadores presentes, sólo que, justo al llegar con Gudiño Corro, ésta le extendió la mano para felicitarlo y el presidente le hizo la majadería de darle una pequeña palmada en el hombro y dejarla con el brazo en el aíre.
Los diarios veracruzanos señalaron que la actitud del presidente probablemente se derivó a alguna molestia derivada de acusaciones contra la alcaldesa de nepotismo y corrupción.