STAFF / @michangoonga / @MoreMoreMor3
¡Muchachos, muchachos! Café Tacvba estuvo en la casa y como siempre, puso a bailar a todos y cada uno de los morelianos que se dieron cita anoche en el Palacio del Arte para festejar sus 20 añitos del lanzamiento de su disco Re, mismo que tocaron de principio a fin que hicieron recordar muy buenos momentos a su audiencia.
Nos da mucho gusto estar aquí en Morelia, con luna llena
Los Tacvubos con su peculiar energía liderada por su vocalista Rubén Albarrán, quien en todo momento cambiaba su vestimenta, salieron al escenario en punto de las 20:40 horas. Las luces de poco a poco comenzaron a apagarse y ya de ahí toda la noche se convirtió en un salón y baile. «Ingrata», la segunda rolita en la lista y por ser un ya un clásico de la banda, no hizo más que ‘encender’ (más) los ánimos, para que a diferencia de su visita pasada, niños de todas las edades no pararan ni un minuto de bailar mientras en sus rostros se podía ver el Gallo Gas.
Olé, Olé, Olé, Olé, Café, Café
En repetidas ocasiones el coro del público no se hacía esperar a modo de agradecimiento a una banda que por más de 20 años no ha dejado de ser banda, y que siempre en sus presentaciones dan todo para que los corazones de sus fanáticos, chicos y grandes, terminen complacidos y llenos de las mejores vibras.
Entre canción y canción, Rubén Albarrán ofreció pequeños discursos con su ya caracterísitico toque poético, en uno de esos momentos dio una crítica a las redes sociales, «Todo el tiempo nos traen en mega chinga, porque tenemos que ser alguien», y con su humor expresó, «Y ahí andan viendo un concierto a través de la pinche pantalla», mientras dejaba ver su sonrisa siempre tan amigable.
Los rostros de los fanáticos en las gradas se iluminaban mientras las luces paseaban por sus rostros cuando «Esa Noche» sonó. Y como en cada una de sus presentaciones, los coros estuvieron a cargo de todos los presentes, para que la banda los contemplara y dejaran que esa noche, fuera solamente para ellos.
Dénse un tanquesito que es gratis
«Gracias a nuestros abuelitos y a nuestras abuelitas que nos dieron la vida», expresó Rubén para continuar con un concierto que no fuera solamente baile, sino que las letras se fundieran hasta llegar al corazón.
Pero como lo suyo también es el zapateado, los Tacvbos tocaron «Las Flores» para que una de las tantas veces el polvo del Palacio del Arte resurgiera desde el suelo para bailar en conjunto con todas las personas de ruedo, donde las ronrisas, así como la canción, florecieran.
Lo que le sucedió a ellos, les pudo haber pasado a nosotros
El «Olé, olé» sonó una vez más, pero con más ponencia, Albarrán ahora no dejó ver su sonrisa, sino la seriedad se le observaba en su rostro, por lo que podría esperarse que el ambiente ahora se iba a tornar diferente, y así lo fue.
Tras los aplausos, Rubén pidió a los presentes a levantar sus manos por los 43 normalistas de Ayotzinapa, «Son nuestros compañeros porque no estuvimos en la misma escuela, no somos del mismo lugar, pero lo que le sucedió a ellos, les pudo haber sucedido a cualquiera de nosotros. Por eso son nuestros compañeros, por eso les mandamos la alegría que tenemos hoy, esta felicidad, esta buena energía que tenemos hoy, la dirigimos hacia ellos, hacia sus familiares que los acompañen en su tristeza», por lo que todos los morelianos con las manos en alto, ovacionaron el momento y mandaron sus buenas vibras desde Michoacán hasta Ayotzinapa.
Lo bueno es que somos multiorgánicos
Después de un momento de seriedad, el momento de continuar con el baile llegó, «Lo bueno es que somos multiorgánicos, pero les parece agarrar otra posición? Agarren su pareja, sino agarren parejo que nadie los va agarrar», aseveró el vocal logrando despertar las carajadas del público.
El motivo de su gira se debe a los 20 años de su disco Re y 25 de sus inicios, por lo que no dejaron de agradecer a sus fanáticos por su carrera, «Muchas gracias muchachos por festejar con nosotros».
Guerra de público
En medio del baile, Rubén les pidió a todos bajar de poco a poco y al ritmo de la música, acción que no todos realizaron, por lo que en broma Rubén expresó, «Son de esos que quieren que el artista lo haga todo. Uno les pide que bajen un poquito y no hacen nada! Así han de ser con sus novios y novias», provocando las risas, «¿Sí se van a bajar?», provocando los gritos de «¡Sí!» del público, pero la cosa no quedó ahí, Alabarrán aseveró, «Pero vmaos a tocar para los de adelante, porque los de las gradas no», ocasionando una ‘guerra’ entre los asistentes que se gritaron el ya famosos «¡Eeeehhh p*tooooo!», donde la banda miraba con unas sonrisas en sus rostros y después sonara «Las Batallas».
¡Yo le di mi amor en un concierto en Morelia, Michoacán!
El momento de decir adiós había llegado, la fiesta estaba por terminar, pero llegó «La Chica Banda», que como por arte de magia, inyectó aún más energía para que el Palacio del Arte se
fundiera en más baile y pasión, pero para agregarle más emoción, el vocal modificó la letra provocando el desborde del público.
Después de felicitar a un fan por su cumpleaños, el silencio reinó en el escenario, Albarrán se tomó unos minutos, tomó aire y exclamó «Ya chole chango chilango…», y bueno, sobra mencionar el tremendo ambiente que se desató por ser una de las rolas más representantivas no solamente de la banda, sino de nuestro país.
Estamos bien agradecidos que nos hayan traído
Así refirió el vocal para después apaciguar el ambiente y explicando que debemos «deshacernos de nuestros miedos y angustias para irnos ligeritos al otro lado», dedicando la última canción de su repertorio para todas aquellas personas que se han adelantado en el camino y para los que están por cruzar, dejando como lección ser una «Gran bendición de estar aquú y ahora».
Las luces se apagaron y los primeros acordes del tema de Los Tres sonaron, «Déjate Caer» el cual dio un cierre perfecto a la presentación de Café Tacvba quienes siempre dejan todo en el escenario, y como solamente ellos lo saben hacer, terminaron su concierto en Morelia bailando la coreografía de la canción.
Tras el término, cada uno de los miembros de la banda se acercaron a su gente agradeciendo su presencia, su baile, sus risas y sus buenas vibras. Meme incluso tomó el teléfono celular de un fanático para tomarse un par de selfies, después de que su pequeña hija apareciera en el escenario entregándole un presente. Mientras que Rubén fue el último en irse y con aplausos, sonrisas y tocándose el corazón en repetidas ocasiones, pasó de un lado al otro del escenario para agradecer a cada uno de los morelianos que hicieron posible una gran noche.