Es el himno, estúpidos
Por Elly Castillo
Soy aficionado al fútbol más no un fanático. Soy mexicano pero no soy patriotero. Soy apolítico pero no indiferente. Y tengo paciencia, pero no soy un santo.
Escuchar pero sobre todo leer todo tipo de quejas, lamentos y expresiones en contra de los que celebramos la obtención de la medalla de oro conseguida por parte de la Selección Mexicana, me tiene hasta la reflexión para dedicarles esta columna.
Se enojan si se les llama pejezombis pero no hay otro calificativo más asertivo y acertado para toda esta masa de defensores ciegos y arrebatados de las causas lópezobradoristas.
(Que conste que yo veo dos tipos de seguidores de AMLO: los pensantes, los razonadores; y los pejezombis, estos últimos, promotores de la crítica sintomática y la defenestración sistemática).
Y es que, mientras expresiones más pensantes como #YoSoy132 pide celebrar el triunfo del Tri pero no olvidarse de la protesta electoral (la cual es muy respetable); los pejezombis de plano sacan su parte mal cogida acusando de “borregos”, de “ignorantes”, de “ilusos”, de “irresponsables”, de idiotas, a los que manifestamos alguna expresión de júbilo y alegría por el triunfo ante Brasil.
Por ello me permito una reflexión y una frase para encerrar una idea.
La reflexión: en estos tiempos de división y peleas internas, de mexicanos contra mexicanos, pocas cosas pueden encerrarnos a tod@s los que vivimos en este territorio que comprende de Tijuana a Yucatán; de Jalisco a Veracruz, y son los símbolos patrios.
A final de cuentas, todos tenemos el mismo deber cívico de cantar el himno nacional y respetar a la bandera en la medida que nuestra cultura personal nos lo dio a entender. Y a tod@s se nos ha inculcado, ya sea directa o indirectamente, ya sea intensa o relajadamente, el identificarnos como “mexicanos” al escuchar ese himno y ver esa bandera.
Y a veces incluso lo cantamos con orgullo y la saludamos con respeto, con cariño, cuando nos encontramos fuera de nuestro país, cuando celebramos alguna fecha patria, o cuando la vemos destacar, como en este caso, por encima de otras dos banderas.
La frase: “Es el himno, estúpidos”.
Parafraseando a Bill Clinton en su campaña a la presidencia de EU, cuyo lema informal era “es la economía, estúpido”, en referencia indirecta a la ignorancia de su rival George Bush padre, sobre la clave para sacar adelante a Gringolandia, yo la retomó dedicada a todos estos críticos pejezombis, muchos de ell@s revolucionarios del facebook.
Es el himno, estúpidos, la razón por la cual TOD@S deberíamos festejar ese triunfo de los muchachos del Tri.
Si ya lo sé, yo no jugué ni contribuí de modo alguno con esa victoria. Pero 11 muchachillos fueron a Londres en representación oficial de México, país en el que vivo y al que sobrevivo, por lo tanto, fueron también en mi representación al igual que de los 110 millones de mexicanos que existen en la Tierra.
Como periodista, me toca leer constantemente las referencias que de México se tienen en el extranjero. El 70 por ciento son del narco y la violencia desatada. Muertes violentas, descabezados, narcomantas, carros incendiados, policías asesinados, son las imágenes que constantemente representan a México como carta diplomática, nada alabadora.
El hecho de que la selección mexicana ganará el máximo honor en la justa deportiva más importante del mundo, en el deporte más importante del mundo, y el más popular en el país, era motivo digno de celebración y parranda.
Y ya no digamos que el festejo es merecido por el fútbol desplegado, por la supremacía sobre el equipo rey del futbol, por el carácter de los mexicanos en la cancha catedral del soccer.
El festejo, es porque la imagen que salió al otro día en los periódicos del mundo sobre México era la de su bandera por encima de la brasileña y la coreana.
Los noticieros reseñaron la bandera tricolor subiendo por los aíres londinenses, dejando escuchar uno de los himnos más bellos del mundo según los expertos, que de no ser por la Selección, no lo hubiéramos oído en estos Juegos Olímpicos.
Muchos aceptan que lloraron al entonarlo en sus casas (a mí se me enchino la piel), y que ahí fue su momento de quiebre para recuperar el sentido de un orgullo nacional muy resquebrajado.
Entonces, parafraseando a Clinton: es el himno, estúpidos.
Cosas que ahí están pero a nadie le interesan: el gobernador Fausto Vallejo ¿conocerá changoonga.com?
Truchas: hoy viene Felipe Calderón a Morelia. Tiene dos eventos insulsos en la agenda. Seguramente viene a abrir la boca y a dar una declaración “fuerte”, que es lo único que le ha dado a Michoacán.
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