Hacia el 2015
HACIA EL 2015: CANDIDATURAS CIUDADANAS Y NEGOCIACIÓN DE CONSEJEROS DEL IEM EN LO “OBSCURITO”.
Por Rafael Escutia Garmendia
Hace un par de semanas se difundió la noticia de que a partir del 2015 serán posibles las candidaturas ciudadanas. En todo el país activistas, académicos, integrantes del tercer sector cuyos rostros se identifican – o incluso se empiezan a formar – en algunas OSC, ONG’s y A.C. así como colectivos, grupos de profesionistas, artistas u organizaciones vecinales entre otros, vieron con buenos ojos este avance –diminuto pero importante – en la vida política y democrática.
Incluso para los más optimistas, se abren las posibilidades de subir sin simulación una multiplicidad de temas como medio ambiente, energías renovables, recuperación del espacio público; legalización del uso, consumo, venta, producción y distribución de drogas así como planteamientos vinculados a la creación de nuevas formas de relación económica a partir del uso de la tecnología y por supuesto: el tema de las telecomunicaciones, espacio hidroeléctrico, concesiones y comunicación digital. Agendas –todas- ignoradas por nuestro sistema de partidos y sus intereses cupulares sin importar su farsa careta democrática, progresista, conservadora o de centro.
Empero – como milenariamente sucede con nuestra idiosincrasia- lo anunciado no representa ninguna certeza, ningún cambio – ni la autentica posibilidad de éste – en tanto no se logren transformaciones medulares. Aún falta ese tejido fino el cual implique una verdadera reforma política que modifique de fondo las reglas del sistema: el financiamiento de los espacios de participación política electoral, es decir: el sistema de partidos y sus respectivas candidaturas. De lo contrario nos encontramos ante un escenario plagado de falsedades: se nos presenta el oro a cambio de espejitos.
Si bien la Constitución Política garantiza en su Artículo 35 fracciones I y II el derecho a votar y ser votados, sobra decir que en la práctica esto no ocurre. Nuestra cultura democrática es en contraste con sus reglas –fácticas, rígidas y anti naturales-, incipiente. Lo es y se refleja en datos de la Evaluación Nacional de “Confianza en las Instituciones” del 2008 elaborada por Consulta Mitofsky. Ahí, Senadores y Diputados -el sector político en general-, no logran si quiera alcanzar un 6% de grado de confianza en una escala del 0 al 10. Por si esto fuera poco, el sector económico –los creadores de las fuentes de empleo – apenas aprueban pues bancos y empresarios acarician un 6.8% de índice; y en adición, para la Encuesta Nacional de Juventud 2011 solo 29% de los jóvenes dice “estaría interesado en temas públicos”. Sin embargo, “no todo está perdido” cantaba la mujer chilena Mercedes Sosa. L@s mexicanos expresan un 7.9% de confianza en las universidades y sus académicos, sector que hoy por hoy se encuentra alejado de las mesas donde se definen los presupuestos públicos.
Así pues los tomadores de decisión – el poder político- , carecen de confianza ciudadana; el sector empresarial – espacio para la generación, acumulación y distribución de la riqueza- es vista con recelo y, los futuros ciudadanos que en teoría son los sujetos beneficiados de los dos primeros no parecen estar convencidos de querer ser parte activa de las decisiones y espacios estratégicos a fin de lograr un bien común.
Pero ¿qué relación directa tiene esto con el anuncio en cuestión, es decir, las candidaturas ciudadanas? ¿Qué implica para las y los michoacanos en concreto? – lamento que por un lado tengamos -usted y yo -que esperar 8 días para darle una respuesta – ambiciosamente – completa. Sin embargo, hoy le daré un avance: de nada o de muy poco servirá la posibilidad de abrir el registro y validar las candidaturas sin partido en tanto que el juego de la democracia en México siga teniendo como combustible y condicionante de participación, el acceso a financiamiento público. Dicho en otras palabras: se anuncio que la comida está lista pero… No se ha dado el aviso de que podamos comer.
Sucede entonces que, los actores políticos que mantienen liderazgos charriles y clientelares así como vinculados con sus financiadores – empresarios rapaces – han generado las condiciones que les permitan simular una transformación democrática del país en tanto que sigan siendo ellos mismos los beneficiados. Desde hace al menos 10 años ha crecido el número de fundaciones, asociaciones civiles, ong’s y osc con lo que empresas y empresarios evaden el fisco por ejemplo o bien, partidos políticos como el PAN -o incluso uno que hasta cambió su nombre por el de “Movimiento Ciudadano” cuando en realidad es un parásito político – “arropan” con candidaturas perdidas a activistas como el caso de Isabel Miranda de Wallace a fin de no tener una desmesurada caída en el número de votos con lo que “legitiman” una supuesta apertura política acorde a las necesidades el país por un lado y, por otro, garantizan una partida importante de financiamiento vinculado al número de votantes.
Pero eso no es todo. El sistema político es un pulpo y así opera. Aunque hoy por hoy existen instituciones electorales confiables, aún tenemos retos importantes: la designación de los árbitros electorales (Consejeros e Institutos). En Michoacán está por renovarse parte del Instituto Electoral local y, aunque el poder legislativo alega “estar en discusión el borrador de lo que será la convocatoria pública”, lo cierto es que lo que sucede tras bambalinas es una franca negociación – y búsqueda – de perfiles que sin militancia pública a ningún partido, tengan sí, afinidades cercanas con los actores políticos.
Queda claro: los ciudadanos no confían en sus políticos y reglas, y éstos a su vez, no se interesan – ni siquiera para hacer una simulación con cara de verdad – en tomar en cuenta los miedos y fobias de la gente. Si el H. Congreso del estado estará escogiendo a parte de los que serán los nuevos árbitros que habrán de registrar las inminentes candidaturas ciudadanas del 2015, sería conveniente que incorporen en las discusiones del supuesto borrador a universidades y académicos a fin de garantizar un proceso ciudadanizado de principio a fin y en todos su recovecos. Finalmente: las instituciones públicas y no sólo las candidaturas…deben estar en manos de los ciudadanos.
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