Un vampiro de la vida real
Por Fernando Juárez «El Sargento»
Desde niño mostro comportamientos anormales, tenía momentos donde era muy violento con los demás y otros donde simplemente se comportaba de manera extraña, muchos lo describían como un joven paranoico y con ideas al borde de la locura.
Miembro de una familia disfuncional en cuanto tuvo la mayoría de edad decidió escapar del clima hostil y la violencia del hogar, rento un departamento con algunos amigos y todo parecía volver a la normalidad pero de la noche a la mañana comenzó a escuchar voces y a realizar cosas despreciables, mataba animales y bebía su sangre, les arrancaba la piel y simplemente observaba su agonía.
Algunas personas cuentan que se quejaba de dolores en el cráneo, de sentir como su estómago y su hígado se disolvía por la falta de sangre, de afirmar que su madre lo enveneno durante toda su infancia, de la presencia de seres que lo vigilaban y lo reprendían si no los obedecía, síntomas que a todos nos llenarían de alarma pero que para todos los que lo rodeaban no eran más que elementos de un comportamiento excéntrico.
Finalmente fue internado en un hospital psiquiátrico, su situación empeoro, lo encontraban lleno de su misma sangre en un intento de limpiar su organismo, era violento con los doctores y otros pacientes, sus delirios de persecución se incrementaron, la medicina lo alteraban aún más pero un día cualquiera decidieron dejarlo salir con una simple carta que indicaba que era una persona enferma mental y que requería cuidados especiales mínimos.
Como todo en este mundo la vida fue llevando a nuestro personaje a cometer actos sangrientos en contra de seres más grandes como perros, gatos, cerdos y vacas, siempre consumiendo su sangre ante la mirada horrorizada de los testigos que inmediatamente llamaban a la policía.
Finalmente cuando cumplió 28 años decidió romper la última barrera, mató a un vagabundo sin motivo alguno, después al ver la impunidad con la que pudo operar decidió matar a una señora y desmembrar su cuerpo, la falta de interés de las autoridades hizo que su siguiente acción fuera aún más sangrienta.
Ingreso a un domicilio al azar, mató a los padres y consumió sus cerebros, mató a dos niños de menos de 10 años y comió diversos órganos, mato a un recién nacido y se llevó su cuerpo al lugar donde habitaba y donde afortunadamente fue capturado.
Por cierto, aunque lo sentenciaron a la pena de muerte no pudo ejecutarse la sentencia pues alguien ayudo a que Chase se suicidara, lo hizo consumiendo más de 50 pastillas unos días antes de la fecha en que se cumpliría la orden del juez.
A grandes rasgos les he contado la vida y obra de Richard Trenton Chase, un hombre que afirmaba ser un vampiro, tener contacto con seres extraterrestres y encontrarse bajo su domino, un caníbal y asesino que ha pasado a la historia como uno de los máximos ejemplos de la locura, la perversión y la maldad.
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