La estafa Jara // By Camila Cienfuegos
Por Camila Cienfuegos (También llamada, La Sirena de Rigo Tovar)
Si el viejo dicho dice que “el gobernador es gobernador hasta el último minuto de su gobierno”, con Salvador Jara se rompe ese esquema a 72 horas de concluir su mandato con un “Ya no, gracias” que le responde con burlona sonrisa a un grupo de reporteros que deseaba entrevistarlo el pasado lunes. O sea…¿ya no, gracias? ¿Y cuándo hubo un sí, gracias?
“SÍ VOY A DAR NOTARÍAS PERO NOMÁS POQUITAS”
Ante los medios ávidos de la nota esa también es nota, y aunque el aún mandatario se muestra reacio para la entrevista y dejar de ser gobernador ante los medios, ante sus cuates sí es gobernador con la burda y grotesca repartición de canonjías mediante la repartición de notarías que hoy ya comienza a hacerse pública. No hay muchos cambios significativos: Jaime Darío Oseguera, Pável Osegueda, Jaime Mares, Carlos Bolaños y algunos parientes del actual secretario de Gobierno, Jaime Esparza. Es la repartición del botín cual festín de carroñeros.
Pero la lista que ya se había publicado anteriormente le causó indignación al gobernador, y hasta envió una aclaración para la agencia Quadratín. Hoy no solo se confirma el rataplán, sino que se menciona la cantidad de 10 notarías…que no son “poquitas”.
No deberíamos sorprendernos. Muchos sabíamos, o por lo menos intuíamos desde el principio que la designación de Jara era una tomadura de pelo, una estafa, y no solo para una democracia que se transformó momentáneamente en aristocracia, sino para un pueblo que esperanzado y con miedo ante la ola de violencia, confío de buena fe, incluso en un personaje impuesto desde lo más alto del escalafón de mando. “Se trata de un destacado académico ¿qué malo podría pasar?”.
“A LOS MEDIOS NO HAY QUE HACERLES MUCHO CASO”
Desde su llegada, al gobierno, Salador Jara no mostró empatía con los medios de comunicación; no le gustó la dura crítica de la que se hizo merecedor en los primeros meses de gobierno cuando se acabó el encanto del “académico” que vendría a poner orden.
En una entrevista (y quizá la última como gobernador) concedida al periodista Samuel Ponce, en el periódico Cambio de Michoacán, Jara emite su opinión en torno a los medios de comunicación: “Soy de la opinión de que no hay que hacerles mucho caso”, afirma; y resulta curioso que lo diga un gobernante que en el 2015 gastó más del triple de lo presupuestado en comunicación social, “de 44 millones, a 153 millones 664 mil 227 pesos” (Proceso, 28 de septiembre).
Simplemente Jara no supo gobernar.
Finalmente hoy es su último día de labores; mañana ya es un desempleado que difícilmente retornaría a la cátedra ante el rechazo que tiene en la UMSNH, pero tampoco nos sorprendamos con la noticia de que incluso podría salir jubilado sorpresivamente sin haber estado en funciones de la máxima casa de estudios. Con él todo puede pasar.
La historia lo juzgará, y si bien sus antecesores ya han sido juzgados por lo que hicieron, peor será ser puesto en el banquillo de los acusados por lo que no hizo, y ése será su mayor pecado: pasar a la historia como un gobernador perezoso.
¡¡¡Excelente miércoles para todoooooooooooos!!!
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